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Austin Creó Un Programa Para Ayudar A Inquilinos Con Problemas. Algunos Dicen Que Crea Más Estrés Que Soluciones.

Rent strike flyers are posted in the Cherrywood neighborhood on April 10.
Jorge Sanhueza-Lyon
/
KUT

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Petra Antonio y su marido, Domingo Quiroz, se enfermaron con COVID-19 en septiembre. Antonio dijo que ella se sentía bien, pero Quiroz tenía fiebre y una tos que lo mantenía despierto por la noche. Él quería evitar ir al hospital porque creía, según los informes de las noticias, que si uno está lo suficientemente enfermo con coronavirus como para necesitar una hospitalización, es probable que no sobreviva.

"Tenía miedo de ir [al hospital] porque dicen que uno no se va", dijo Antonio.

Para poner en cuarentena a su esposa y sus cuatro hijos, Quiroz pasó una semana en un hotel administrado por la ciudad. Finalmente se sintió mejor, pero faltó casi un mes al trabajo. La familia ya había estado luchando para pagar los $930 mensuales de alquiler de su apartamento de dos cuartos en el norte de Austin, especialmente después de que se redujera la cantidad de horas de Antonio limpiando edificios.

El mismo mes en que se enfermaron, solicitaron asistencia al programa de ayuda para la renta de la ciudad de Austin. Para calificar, los residentes deben probar que el coronavirus ha afectado sus ingresos. Antonio adjuntó copias de las pruebas positivas de COVID-19 de su familia y una carta explicando los salarios que habían perdido.

Pero los administradores del programa determinaron que la pareja no tenía suficientes pruebas para demostrar que habían sido afectados financieramente por el virus. No les negaron la ayuda, pero pidieron más documentación. (La Autoridad de Vivienda de Austin confirmó por correo electrónico que una prueba positiva de COVID no es suficiente evidencia de un impacto financiero).

"No me quedó muy claro lo que realmente querían", dijo Antonio.

El programa conocido como Relief of Emergency Needs for Tenants (Alivio de las Necesidades de Emergencia de los Inquilinos, en español) o RENT 2.0, es la segunda fase de un programa que paga el alquiler de las personas que han sido afectadas financieramente por la pandemia. La Ciudad de Austin y la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Austin (HACA, en inglés) han gastado más de tres cuartas partes de los aproximadamente $12.9 millones asignados para ayudas de alquiler.

Los programas que se supone que se dirigen a la gente vulnerable deben abordar el hecho de que la vida de la gente es desorganizada
Shoshana Krieger, Construyendo y Fortaleciendo la Acción del Inquilino

Está financiado casi en su totalidad por dólares federales, lo que significa que el programa tiene una fecha límite. Después de luchar al principio para repartir el dinero, ahora casi ha desaparecido; la ciudad ha hecho una última convocatoria de solicitudes, y los inquilinos tienen hasta antes del mediodía del martes para solicitarlo.

Pero algunos inquilinos y las organizaciones sin fines de lucro que les ayudan a solicitar los fondos han dicho que la documentación que han tenido que proporcionar es especialmente engorrosa. Algunos se han quejado de tener que esperar más de un mes para recibir cualquier comunicación sobre si han calificado. Otros que han recibido ayuda dicen que les llevó más de un mes pagar el alquiler.

Todo esto ha hecho que los inquilinos se retrasen en el pago de la renta sin saber con certeza si pueden contar con la ayuda de la ciudad o si deben planear un posible desalojo.

"La realidad de las vidas de las personas que son más vulnerables en nuestra comunidad es que las vidas son desordenadas", dijo Shoshana Krieger, directora de proyecto de Building and Strengthening Tenant Action (Construyendo y Fortaleciendo la Acción del Inquilino) o BASTA, en inglés, a KUT. "Eso significa que los programas que se supone que se dirigen a la gente vulnerable deben abordar el hecho de que las vidas de las personas son desorganizadas".

Hasta la semana pasada, HACA dijo que había recibido 8,221 solicitudes. Los administradores del programa dicen que aquellos que han tenido problemas para solicitarlo o para que se les pague el alquiler rápidamente representan un puñado de los aproximadamente 3,200 hogares que han recibido ayuda.

"Creo que... si se compara [el programa de la ciudad] con el de otras ciudades del país y con programas que han sobresalido, creo que pasaremos el examen", dijo Mike Gerber, director ejecutivo de HACA. "Creo que deberíamos sentirnos muy orgullosos de ello".

La documentación puede ser una carga

En octubre, Krieger envió una carta a la ciudad describiendo algunos de los problemas que BASTA había visto con el programa. De las casi dos docenas de inquilinos que había tratado de ayudar a solicitar, escribió la organización sin fines de lucro, ninguno había podido recibir asistencia. Se habían topado con varias barreras como: desafíos para completar una solicitud en línea, demasiados documentos requeridos y una línea de ayuda que decían que no era útil.

Por ejemplo, Krieger le dijo a KUT que el programa requiere una copia del contrato de alquiler firmado por el inquilino, algo que muchos no tienen o tienen problemas para conseguir del propietario.

"Para lo que a veces debería ser el requisito de documentación más simple, que es mostrar que eres un inquilino, muchos de los inquilinos con los que trabajamos no tienen una copia completa de su contrato de arrendamiento y se requiere una copia completa del mismo para ser elegible", dijo.

La ciudad diseñó el programa para llegar a las personas de más bajos ingresos en Austin, y los datos indican que el programa lo está logrando. De acuerdo con un panel online administrado por la ciudad, más de la mitad de los que han tenido su alquiler pagado a través de RENT 2.0 son personas consideradas de muy bajos ingresos, que ganan un 30% o menos que el ingreso familiar medio.

Pero precisamente por eso, dicen los defensores, la ciudad y HACA necesitan hacer el proceso más fácil.

No podemos tener un programa que no tenga ningún requisito, pero podemos hacer todo lo posible. Y hemos trabajado duro para tratar de minimizar y reducir la documentación
Mike Gerber, Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Austin

Como con cualquier programa financiado con el dinero de los contribuyentes, dijo Gerber, la ciudad necesita protegerse contra el fraude y asegurarse de que los inquilinos son quienes dicen ser. Además, dijo, debido a que el programa está financiado principalmente con dinero de la Ley CARES, HACA y la ciudad deben ser cautelosos con las auditorías federales.

"No podemos tener un programa que no tenga ningún requisito, pero podemos hacer todo lo posible", dijo. "Y hemos trabajado duro para tratar de minimizar y reducir la documentación".

Gerber dijo que el proceso sería mucho más fácil si no hubiera una pandemia que prohibiera a la gente reunirse cara a cara. Se imagina que la ciudad y HACA podrían haber establecido un lugar para que la gente se presentara y que sus preguntas fuesen respondidas en persona.

En cambio, dijo, han tratado de minimizar los requisitos, como permitir a los inquilinos auto-certificarse en lugar de tener que presentar documentos oficiales. Pueden firmar una carta, por ejemplo, declarando la cantidad de ingresos que han perdido.

Pero la gente que ayuda a los inquilinos a solicitar la ayuda dijo a KUT que el proceso puede ser aún difícil. Por ejemplo, a menudo, los inquilinos presentaron un documento pero luego recibieron un mensaje automático diciendo que a la solicitud le faltaba ese mismo documento. En un caso, no había ningún número de teléfono adjunto al correo electrónico automático.

Esa ha sido la experiencia de Hannah Bronsnick, especialista en apoyo a padres del Distrito Escolar Independiente de Austin, quien ayuda a las familias a solicitar asistencia para el alquiler. Mientras que el programa RENT 2.0 no requiere números de seguro social, Bronsnick dijo que al menos una familia a la que ayudó recibió un mensaje automático pidiendo ese mismo número. Dijo que la llamaron confundida y estresada.

"Tengo familias que me llaman y que están en crisis", dijo Bronsnick. "Uno de los principales factores de estrés es, ¿cómo voy a pagar mi alquiler? Siento que este programa fue diseñado para aliviar ese estrés, pero en la mayoría de los casos que he visto, no lo hace en absoluto o no lo hace durante un período prolongado de tiempo".

De las cinco familias a las que ha ayudado a solicitar la asistencia, Bronsnick dijo que sólo una ha recibido el dinero para el alquiler con éxito.

El pago toma tiempo

Por otra parte, está el tiempo en que tarda en llegar el pago del alquiler. Los inquilinos que lo soliciten deben ser aprobados inicialmente y luego entran en un sorteo. Si son elegidos, su solicitud se somete a un escrutinio mucho mayor, en el que los administradores del programa piden documentos adicionales o aclaraciones.

HACA ha dicho que si alguien es elegido por sorteo, su casero puede recibir el pago en una semana. (Como parte del programa, se paga directamente a los caseros o propietarios en lugar de a los inquilinos). La ciudad de Austin dijo que el plazo es cercano a las dos semanas. Pero esa no ha sido la experiencia de todos los inquilinos.

Por ejemplo, Laney Fisher. Cuando el ex-marido de Fisher perdió su trabajo como gerente de un restaurante en marzo, ella de repente se convirtió en la única que podía mantener a su hijo de 10 años.

"Todas las obligaciones financieras de nuestra casa que [mi ex marido] tendría conmigo -como el cuidado de los niños o tutorías adicionales o la consejería de mi hijo o incluso el pago de un auto que financió antes de que nos divorciáramos- todas esas cosas han recaído en mí", dijo.

Aunque Fisher ha mantenido su trabajo administrativo, sin la manutención de los niños vio cómo sus ingresos mensuales disminuían a medida que sus gastos aumentaban. Una semana antes del Día de Acción de Gracias, se dio cuenta de que no iba a poder pagar el alquiler de diciembre y solicitó el programa de asistencia de la ciudad. Fue seleccionada por el sistema de sorteo o lotería.

"Se acerca el alivio", pensó para sí misma. Así que entregó el dinero que había ahorrado para el alquiler al tutor y consejero de su hijo, que tiene un problema de aprendizaje.

Cuando se tarda mucho tiempo en conseguir ayuda, la gente es ingeniosa y resistente y encontrarán la manera de hacerlo ellos mismos
Hannah Bronsnick, Distrito Escolar Independiente de Austin

Pero entonces, llegó el 1 de diciembre y su casero no había cobrado. Fisher dijo que llamó a la línea directa de RENT 2.0 y le dijeron que no recibiría el mes de alquiler que le habían aprobado hasta mediados de enero. Mientras tanto, su casero podía empezar a cobrarle los recargos por el alquiler atrasado de diciembre: $100 por el primer día, $25 por cada día posterior.

"Es más estresante porque me digo: 'Está bien, pensé que lo había solucionado'", dijo Fisher, quien contó que le preguntó a la mujer que le contestó a la línea directa qué pasaría si encontrara una forma de pagar el alquiler de diciembre para evitar acumular cargos por retraso. Le dijeron que la ciudad no podía reembolsarle el dinero ya que la regla es que se paga directamente a los propietarios o caseros.

Bronsnick trabajó con una mujer que calificó en noviembre, pero su casero no recibió el alquiler de la ciudad en diciembre. Para evitar los recargos por retraso, la mujer pidió prestado dinero a una amiga; la ciudad no puede reembolsar a su amiga y su casero ha recibido un pago, por lo que ahora no está segura de si podrá recibir el dinero que le aprobaron.

"Cuando se tarda mucho tiempo en conseguir ayuda, la gente es ingeniosa y resistente y encontrará la manera de hacerlo ellos mismos", dijo Bronsnick.

Fisher dijo que siente que el programa la perjudicó más de lo que la ayudó.

"Estoy en una situación peor ahora que antes, porque confié en el programa que creó la ciudad de Austin", dijo.

Falta de comunicación

Según la ciudad de Austin, el casero de Antonio recibirá seis meses de alquiler para su familia. Pero hasta el domingo, Antonio dijo que no le habían dado información al respecto.

"No sé nada. No me lo han hecho saber", escribió en español a través de un mensaje de texto. Según HACA, su familia fue elegida por sorteo el 23 de octubre, pero tardó más de un mes en aprobar sus pagos de alquiler, porque tuvieron problemas para obtener documentos adicionales de ella y de su casero.

HACA dijo que los inquilinos reciben comunicación sobre su solicitud en cada punto del proceso.

"Nos estamos comunicando en cada paso del camino, [aunque] puede haber retrasos entre los pasos'', dijo Pilar Sánchez, vicepresidenta de Austin Pathways, un programa dentro de HACA.

Te mantiene en un estado constante de ansiedad y elimina tu sensación de estar bajo control para mejorar potencialmente tu situación
Brittany Baize, Family Eldercare

Brittany Baize, Family Eldercare

Pero la gente que trabaja con inquilinos dice que la comunicación puede ser a menudo poco clara y requiere que los inquilinos sean proactivos. Dicen que esto dificulta que las familias que no tienen dinero decidan qué facturas deben priorizar cada mes.

"Te mantiene en un estado constante de ansiedad y elimina tu sensación de estar bajo control para mejorar potencialmente tu situación", dijo Brittany Baize, directora de desarrollo y comunicaciones de Family Eldercare (Cuidado de Ancianos Familiares, en español). Family Eldercare ha ayudado a las personas a solicitar el programa y ha contratado a la ciudad para promocionarlo.

Pero Baize dijo que ha sido testigo de muchos de los mismos problemas que han tenido otras organizaciones sin fines de lucro: pesados requisitos de documentación, un largo proceso para obtener el pago y falta de comunicación que puede crear mucho estrés.

"Si crees que has sido aprobado, entonces puedes pensar que, 'OK, puedo permanecer en esta situación'. Pero si estás acumulando multas por retraso y no sabes si tu casero va a negociar contigo o perdonarte. Sin embargo, si sabes que tus pagos de asistencia para el alquiler no van a cubrir [las multas], entonces sabes, te quedas con más incógnitas sobre cómo vas a conseguir ese dinero".

Gerber dijo que la ciudad de Austin y HACA armaron su primer programa de asistencia de emergencia para la renta muy rápidamente y están orgullosos de cómo está funcionando. Antes de la pandemia, la ciudad había estado planeando un programa de alquileres similar, y este podría servir como modelo.

"Este es el mejor de los peores programas", dijo Gerber. "Es un programa que puede ayudar a la gente a quedarse en sus casas y a que les vaya muy bien y a que estén protegidos y se mantengan seguros. Lo peor es que pierdes la capacidad de trabajar con la gente y de ver sus circunstancias y necesidades individuales y de entender más plenamente cuáles son las barreras y las cargas a las que se enfrentan".

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