Falta De Guarderías No Es Sólo Un Problema Para Padres, También Podría Paralizar Economía De Texas

Sep 1, 2020

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Primera parte de una serie de cuatro artículos.

El 13 de marzo, Cheasty Anderson se sentó en la sala de conferencias de su oficina. Ella y sus colegas del Fondo de Defensa Infantil estaban lidiando con el repentino mandato de trabajar desde casa.

La vida diaria estaba a punto de volverse irreconocible en muchos sentidos, y uno de los mayores retos para Anderson comenzó ese día.

"Estábamos en la sala de reuniones y mis hijas estaban en mi oficina", dijo. "No tenía otro lugar donde ponerlas".

Sus hijos de 6 y 7 años estaban con ella porque el Distrito Escolar Independiente (ISD, en inglés) de Austin había cancelado abruptamente las clases cuando la amenaza del COVID-19 se volvió una realidad. Pronto, la ciudad ordenaría a todos que se quedaran en sus casas, y ella y su marido se preguntarían: ¿qué hacemos con las niñas?

La pareja ha estado trabajando desde casa, por lo que han tenido que hacer malabares con el aprendizaje virtual y el cuidado de sus hijas; la forma en que lo hacen ha cambiado cada día desde la primavera.

La cuestión de cómo cuidar a los niños durante la pandemia no es sólo un dolor de cabeza para los padres o tutores; es un tema importante para la economía de Texas. Los edificios escolares y algunos centros de cuidado infantil están cerrados, lo que significa que los padres tienen pocos lugares a los que enviar a sus hijos. Y muchas de las guarderías que están abiertas están cuidando a menos niños, porque las familias se sienten nerviosas por tener que enviar a sus hijos otra vez o porque los centros tienen una capacidad limitada. Ambos escenarios tienen serias consecuencias para la economía del estado.

'Una situación financiera trastocada'

Un factor que preocupa a David Feigen, socio de políticas de Texans Care for Children (Texanos Al Cuidado de los Niños), es la forma en que las guarderías se mantienen funcionando durante la pandemia.

"El panorama cambia cada día, pero diré lo último que escuché, es que tuvimos un 30% de los proveedores de cuidado infantil de Texas cerrados", dijo. "Muchos, muchos más están al borde [del cierre]. Muchos de esos proveedores tal vez nunca vuelvan a abrir."

Jason Gindele, director de la Escuela Mainspring, espera que sólo entre el 50 y el 75 por ciento de los niños regresen cuando la guardería reabra.
Credit Gabriel C. Pérez / KUT

La Escuela Mainspring, un centro de cuidado infantil sin fines de lucro que atiende a niños de hasta 5 años, está cerrada desde marzo. El director del centro, Jason Gindele, dice que es consciente de lo crucial que es su centro para la mayoría de las familias de bajos ingresos a las que sirve.

"Somos conscientes del hecho de que hay una presión sobre ellos para que vuelvan a trabajar, tanto por sus necesidades personales básicas como por parte de sus empleadores", dijo.

Las altas tasas de infección y las hospitalizaciones por COVID-19 en Austin este verano le hicieron dudar sobre reabrir. Dice que lo hará el 8 de septiembre, ahora que el nivel de riesgo en Austin ha bajado.

Gindele asegura que el centro ha sido capaz de mantenerse a flote financieramente; tiene una cuenta de ahorros saludable y ha podido pagarle al personal a través de un préstamo de $230,000 del Programa de Protección de Pago de Salarios y subvenciones locales.

Espera que sólo del 50 al 75% de los niños regresen cuando el centro vuelva a abrir, pero dice que tendrá que mantener a todo el personal en caso de que alguien se enferme y necesite hacer cuarentena.

"Eso crea una situación financiera trastocada para nosotros", dijo Gindele. "De repente tenemos menos [niños] inscritos, así que nuestros ingresos se reducirán".

El Open Door Preschool East (Preescolar Puerta Abierta del Este) redujo la matrícula cuando reabrió en abril, esperando que menos niños significaran menos exposición al COVID-19. Tiene una lista de espera de familias que quieren volver.

LaTrice Jones, directora adjunta del Open Door Preschool East, dice que siente empatía con las familias que necesitan ayuda.
Credit Gabriel C. Pérez / KUT

Menos clientes significa que este centro tiene menos dinero, a pesar de mantener a todo su personal y gastar más en suministros de limpieza. La directora adjunta, LaTrice Jones, se siente triste por las familias que necesitan ayuda y la socialización que los niños se están perdiendo.

"Muchas de nuestras familias viven en nuestra comunidad, por lo que es probable que las veamos ir al [supermercado] H-E-B a comprar bocadillos o caminar en el parque mientras vamos en auto al trabajo", dijo. "Es difícil porque sabes que la familia necesita cuidados y sabes por qué esa familia necesita cuidados".

Opciones limitadas
 

Feigen dice que muchos centros de cuidado infantil están enfrentando esta lucha financiera para poder seguir abiertos, y si más de ellos terminan cerrando, esto perjudicará los esfuerzos a largo plazo para volver a encarrilar la economía. Incluso, si las suspensiones de empleados terminan y los negocios empiezan a contratar otra vez, los padres no podrán volver a trabajar si no hay guarderías. Según dijo, la única manera de asegurar que el cuidado de los niños sea a largo plazo es que los gobiernos federales y estatales ayuden.

La ciudad ya ha distribuido $900,000 en préstamos y subvenciones a guarderías para ayudar a mantenerlas a flote. A principios de este mes, Stephanie Hayden, la directora de Salud Pública de Austin, envió un memorándum al alcalde Steve Adler y al Concejo de la Ciudad pidiendo que proporcione otros $15 millones en subvenciones. 

Sin este tipo de apoyo, dice Feigen, los padres con opciones limitadas para el cuidado de niños simplemente dejarán de trabajar, lo que también perjudica a la economía.

"¿Cuántos padres van a decidir que es mejor dejar su trabajo y no volver a la fuerza laboral porque no pueden permitirse enviar a sus hijos [a un centro de cuidado infantil] o tienen miedo de hacerlo?", dijo.

Cheasty Anderson se vio obligada a pedirle a su empleador una licencia para poder ayudar a sus hijas, Mary Dale y Caroline, en el comienzo del año escolar.
Credit Gabriel C. Pérez / KUT

Ahí es exactamente donde se encuentra Anderson.

Los últimos cinco meses han sido difíciles. Al principio de la pandemia, junto a su esposo, que trabaja en el desarrollo de negocios, decidieron que ella sería la principal responsable de las niñas durante el día.

"Cuando una persona gana mucho más que la otra, tú tomas estas decisiones", dijo Anderson. "Si uno de nosotros va a perder su trabajo, si uno de nosotros va a luchar con su trabajo, no va a ser la persona que pueda mantenernos por sí sola".

Con tiempo limitado para dedicar a su trabajo de defensoría, Anderson se vio obligada a pedir una breve licencia para ayudar a sus hijas a mantenerse en el buen camino al comenzar la escuela. Aunque su empleador la ha apoyado, le preocupan las consecuencias imprevistas. 

"Mi puesto está financiado por una subvención, somos una organización sin fines de lucro, y por lo tanto hay cosas que tenemos que hacer. Así que si no hacemos las cosas que hemos prometido hacer como condición para [recibir] estas subvenciones que nos han dado, ¿se renovarán las subvenciones el año que viene?", se preguntó. "¿Me tomo una licencia a la que tengo derecho legalmente, pero me quedo sin trabajo a fin de año?"

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