Funeraria De Austin Ayuda A Llorar Muertes Por COVID-19, Incluso Tras Perder A Su Dueña Por El Virus

Aug 11, 2020

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Por primera vez desde que abrió hace 60 años, la funeraria Mission en East Austin mantiene sus puertas cerradas durante las horas de trabajo. Necesitas una cita para entrar.

La intención no es dejar la tristeza afuera; que los empleados enfrentan de cerca. Es para proteger contra cualquier posible propagación del coronavirus.
 

"Vamos a tener que tomar precauciones para la familia, para nosotros mismos", dijo el presidente de la funeraria, Charles Villaseñor, "porque tenemos que seguir ayudando a la gente".

Desde la primavera, la funeraria Mission ha servido a muchas familias hispanas que han sido devastadas por el coronavirus. Hasta la semana pasada, los hispanos del área de Austin representaban el 51% de los casos de coronavirus y el 48% de las muertes relacionadas con el virus, mientras que constituyen aproximadamente un tercio de la población.

"El brote se concentra alrededor de nuestra comunidad Latinx", dijo el Dr. Mark Escott, Autoridad Médica Interina de Salud Pública de Austin, a finales de mayo.

La funeraria Mission en East Austin también sirve como una especie de centro comunitario para la comunidad latina.
Credit Michael Minasi / KUT

Los empleados de la funeraria Mission han estado trabajando siete días a la semana para ayudar a las familias a enterrar a sus seres queridos que murieron por COVID-19, dijo Villaseñor.

A principios de julio, cuando los casos nuevos de coronavirus en Austin alcanzaron un récord de 753 casos reportados en un día, la Funeraria Mission comenzó a recibir llamadas de dos o tres familias a la semana que habían perdido a alguien por el virus; a finales de mes, recibía 10 llamadas en un día.

Villaseñor dijo que actualmente reserva los funerales con dos semanas de anticipación, lo que frustra a las familias que quieren celebrar un servicio de inmediato.

Charles Villaseñor dice que los empleados están trabajando siete días a la semana para ayudar a las familias a enterrar a sus seres queridos que murieron a causa del COVID-19.
Credit Michael Minasi / KUT

"No estamos en la primera línea de respuesta literalmente, pero la primera línea de respuesta no puede funcionar sin nosotros", el dijo.

El 28 de julio, Villaseñor tuvo que empezar a planear otro funeral de alguien que murió por complicaciones causadas por el COVID-19: su madre. Lois Villaseñor, quien fundó la funeraria con su marido Charles en 1959, tenía 87 años.

Pero eso no significaba que dejara de trabajar.

"No tenemos control sobre lo que pasa y las familias dependen de nosotros", dijo Villaseñor. "Tenemos que seguir adelante y seguir adelante y pasar incluso por la muerte de mi propia madre".

'Era formidable'.

Villaseñor dijo que debido a que sus padres se encontraban a caballo entre dos culturas e idiomas, el negocio a menudo funcionaba como un centro comunitario.

"Las familias venían aquí para muchas cosas diferentes, no sólo para los funerales", dijo, describiendo cómo sus padres ayudaban a la gente de la comunidad a leer y traducir documentos.

"Admiraba a Eloisa por su lugar en esta comunidad", dijo la senadora estatal Carol Alvarado en un servicio celebrado el jueves, usando el nombre de "Lois" en español.

Villasenor sostiene una foto de sí mismo con su madre, Lois Villasenor, que murió el mes pasado después de contraer el coronavirus.
Credit Michael Minasi / KUT

Varias docenas de personas y una banda de mariachis se reunieron -enmascarados y distanciados- en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en East Austin para celebrar su vida.

"Mucho antes de que llegaran las motos a Austin o los hipsters o los rodetes para hombre, Charlie y Eloisa estaban construyendo una comunidad aquí en el Este", dijo Alvarado. "Y es por esos cimientos que pusieron, los bienes raíces que compraron, los negocios que ayudaron a construir, por lo que esta parte de Austin en particular puede crecer y prosperar".

Lois Villaseñor fue nombrada Mujer Profesional Destacada de Austin en 1978, según su obituario. Una década después, el entonces gobernador Bill Clements la nombró en la Comisión de Servicios Funerarios de Texas, y se convirtió en la primera mujer hispana en servir a ese organismo.

Sus amigos la describieron como ferozmente leal a su familia y una consumada mujer de negocios con una vena atrevida; Villaseñor tenía licencia de piloto y volaba en su "tiempo libre".

"Aquí viene esta mujer impresionantemente bella, pequeña, profesional, impecablemente vestida, al mando de sí misma y de su entorno", dijo Eliza May, expresidenta de la Cámara de Comercio Hispana de Austin, durante el servicio fúnebre. "Era formidable".

Esa firmeza continuó hasta su muerte. May, que se reunió por primera vez con Villaseñor en la década de 1990, describió cómo apeló varias veces a los funcionarios del estado para asegurarse de que pudiera tener una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en su lápida en el Cementerio Estatal de Texas.

"Ella sintió una profunda responsabilidad de llevar el poderoso icono religioso hispano al cementerio del estado", dijo May. "Nuestra Señora de Guadalupe estará allí a su lado junto con su amado esposo, Charles, para que el estado sea testigo de la fuerza de la cultura hispana... Vaya con Dios". 

'Una pérdida en muchos niveles'

Charles Villaseñor dijo que ahora comparte algo con las familias que vienen a la Funeraria Mission: entiende lo que es la repentina pérdida de alguien que ha muerto por COVID-19.

"Es mucho más traumático para la familia porque todo sucedió muy rápido y no saben de dónde vino [el virus]", dijo.

En el momento de su muerte, Lois Villaseñor tenía demencia y estaba siendo atendida por asistentes las 24 horas del día. Empezó a quejarse de un dolor en las piernas, que su familia pensó en un comienzo que podía ser gota. Pero cuando comenzó a tener problemas para respirar, Villaseñor y sus dos hermanas estaban bastante seguros de que tenía COVID-19. Debatieron si llevarla al hospital.

"Si iba al hospital, no podríamos verla", dijo. "No seríamos capaces de cuidarla".

Pero terminaron llevándola, y dio positivo en la prueba del coronavirus. El hospital no le permitió recibir visitas, pero la familia pudo verla a través de videollamadas, haciendo bromas y rezando.

No tuvieron la oportunidad de verla en persona antes de que muriera.

Charles Villasenor reza delante del ataúd de su madre durante su funeral el jueves.
Credit Michael Minasi / KUT

Villaseñor explica que la muerte es a menudo la primera vez que las familias pueden estar cerca de los seres queridos que han contraído COVID-19, por lo que el cuidado que los funerarios se toman para vestir y maquillar a las personas se vuelve mucho más significativo.

"La situación realmente nos exige preparar al ser querido para las familias, fijar los rasgos, lavar el pelo, peinar el cabello", dijo.

Una familia puede acercarse al cuerpo sólo si ha sido embalsamado, dijo, porque eso actúa como desinfectante contra el virus. Villaseñor dijo que algunas familias que optan por la cremación todavía eligen que el cuerpo sea embalsamado y vestido -trabajo que normalmente se hace sólo para un servicio de ataúd abierto- para que puedan ver a sus seres queridos.

"Las personas que pierden a sus familiares por el COVID-19 realmente sufren la pérdida en muchos niveles diferentes", dijo.

Un día después de que Lois Villaseñor fuera ingresada en el hospital, los médicos la conectaron a un respirador. En un momento dado, los médicos dijeron que sus pulmones seguían trabajando junto a la máquina y parecía que se recuperaría. Pero una semana después falleció.

Villaseñor volvió al trabajo al día siguiente. Tuvo que ayudar a una familia en el funeral de alguien que, como su madre, había muerto a causa del coronavirus.

"Les dije que mi madre había fallecido y ellos dijeron: 'Oh, Dios mío. ¿Y tú estás aquí haciendo el funeral?' Bueno, mi madre hubiera querido que estuviera allí. Ella querría que yo saliera e hiciera su trabajo".

Villaseñor dijo que el número de muertes por coronavirus que la funeraria está manejando ha comenzado a disminuir desde finales de julio. La noche del funeral de su madre, empezó a sentirse más tranquilo, pensando que no habían recibido ninguna llamada por coronavirus ese día.

"Pensé que era una buena señal", dijo. "Entonces me di cuenta... de que [en realidad] recibimos dos".

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