Las Personas Que No Usen Mascarillas En Austin Podrían Ser Multadas Con Hasta $2,000

Jul 9, 2020

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La ciudad de Austin hará cumplir a partir de ahora las leyes que exigen que la gente use protectores faciales en público y multará a los negocios que no sigan las medidas que tienen como objetivo reducir la propagación del COVID-19.

Las personas que violen las normas de uso de mascarillas o cubrebocas podrían enfrentar una multa de hasta $2,000 y podrían ser llevadas a la corte civil por la ciudad.

Las normas de Austin ya ordenan el uso de mascarillas -al igual que una orden de emergencia estatal del Gobernador Greg Abbott- pero una ordenanza del Concejo de la Ciudad de Austin aprobada por unanimidad este jueves establece una pena por no usarlas.

La ordenanza también describe las mejores prácticas para los restaurantes y negocios, codificando formalmente los requisitos para que el personal use protectores faciales, junto con la orden de distanciamiento social y la esterilización dos veces al día de las áreas de alto contacto.

Una segunda ordenanza aprobada este jueves permite a Salud Pública de Austin (APH, en inglés), con la ayuda de la ciudad, hacer cumplir las normas.

Las nuevas reglas llegan cuando los casos de COVID-19 aumentan en Austin, y el Condado de Travis se tambalea al borde de mayores restricciones a los negocios para reducir la propagación del COVID-19 y evitar inundar a los hospitales de pacientes con coronavirus.

El miércoles, Abbott envió una carta al alcalde de Austin, Steve Adler, dándole a él y al Concejo de la Ciudad la autorización para seguir adelante con las órdenes, publicadas por primera vez a principios de esta semana.

"Lo que estamos haciendo hoy no va más allá de las órdenes existentes", dijo Adler. "Sólo nos da medios y mecanismos de aplicación adicionales que tendríamos entonces".

Los funcionarios locales en todo el estado han luchado para hacer cumplir las normas de distanciamiento obligatorio, higiene y uso de mascarillas, ya que las órdenes de reapertura de la economía de Abbott, en última instancia, están por encima de ellas. Los funcionarios de la ciudad y del condado en las ciudades más grandes de Texas -incluyendo Austin, Dallas, San Antonio y Houston- han desaprobado las órdenes del gobernador, quien argumenta que se basan en el asesoramiento del Departamento Estatal de Servicios de Salud y otros expertos médicos.

Austin está a punto de pasar al máximo nivel de sus directrices de riesgo, que recomiendan el cierre de todos los negocios no esenciales. Las directrices exigen el cierre una vez que el promedio de siete días de hospitalizaciones relacionadas con COVID supera los 70 casos. Austin cruzó ese umbral el martes por la noche, pero los expertos en salud pública son cautelosos de confiar demasiado en ese límite, ya que fue elaborado aproximadamente a los dos meses de la pandemia.

Antes de la votación del Concejo de la ciudad, la epidemióloga de la Universidad de Texas, Lauren Ancel Meyers, dijo a sus miembros que las pautas de cinco niveles de riesgo no tienen en cuenta adecuadamente las fluctuaciones en mediciones clave, como la disminución del tiempo promedio de permanencia en cuidados intensivos y el posible aumento de la capacidad general del hospital, especialmente mientras el condado se prepara para convertir el Centro de Convenciones de Austin en un hospital de campaña.

Meyers dijo que la transmisión del coronavirus parece haber disminuido desde principios de junio, pero que todavía hay una "incertidumbre crítica" por delante.

"No está claro si los actuales cambios de comportamiento y de políticas serán suficientes para prevenir los aumentos inmanejables [de casos} en hospitales y en cuidados intensivos", dijo.

El martes, los tres hospitales principales de Austin dijeron que sus camas de cuidados intensivos estaban ocupadas en un 85%. Meyers dijo que las órdenes ayudarían a "cultivar una cultura de precaución" que podría evitar que los hospitales se vean invadidos.

El Dr. Mark Escott, autoridad médica interina de Salud Pública de Austin, dijo que la ciudad y el Condado de Travis necesitan continuar las conversaciones con los líderes del estado e instar a Abbott a volver a la etapa 1 de su plan de reapertura, que reduciría la capacidad de los restaurantes y tiendas al 25%.

Sin esta medida, Escott dijo que no se sabe si, o cuando, la capacidad podría ser alcanzada.

"Ninguno de nosotros quiere cerrar, pero ninguno de nosotros tiene absolutamente claro si lo que estamos haciendo hasta ahora está deteniendo las cosas lo suficiente como para evitar exceder la capacidad", dijo. "Así que creo que es hora de volver a pisar los frenos".

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